Como emana el dolor a través de mi piel, como esa soledad que me consume se transforma en furia desenfrenada y es drenada por cada uno de mis sentidos en formas inimaginables. Mi piel fría como la de un ser sin vida, mis uñas negras proyectando una falsa rebeldía, una sensación de incomprensión, mis ojos con una mirada vacía e inexpresiva, mis oídos sordos a su entorno, y mis labios no se permiten sentir el sabor de la vida, ni las caricias de un beso. Las etapas de mi vida fueron alteradas, de la niñez pase a la etapa adulta, luego conocí la adolescencia y su rebeldía y de esta etapa no he podido, ni querido escapar.